Sentirse seguro

Armas

Aunque algunos ya lo habréis visto, probablemente publicado por don santiago en caralibro, no me resisto a ponerlo también aquí. Porque aunque poca difusión más que la que ha hecho él podré hacer desde este blog, hay que hacer lo que se pueda.

El vídeo muestra un experimento en el que abren una tienda de armas de fuego en Nueva York. Cuando entran clientes a por su primera arma de fuego el vendedor les va ofreciendo diferentes modelos y les explica las muertes accidentales o provocadas que han causado. Todas ellas por armas compradas “para protegerse”.

Es cierto que las armas me atraen. Me gusta la táctica militar, y soy consciente del gusanillo que siento cuando estoy montando una flecha: pegando la punta con pegamento termofusible, pegando las plumas en el ángulo correcto… Tengo compañeros del club que son cazadores, tiran con rifles (no escopetas) y me llama. Pero pienso en el peligro para mí mismo que supondría y desisto rápidamente. De todas formas, sólo ver la promesa de poder que suponen, la atracción que tienen, me hace tener clarísimo que cuantas más trabas legales existan vamos a vivir todos mucho más tranquilos.

 

Racismo

Comentario aparte las matanzas racistas en EEUU, ayudadas por la ley permisiva que tienen allí. Parece que allí están locos, pero aquí no ocurre simplemente porque no hay un acceso tan directo a las armas, no porque seamos más civilizados.

Hablando con gente argelina, o marroquí, que vive y trabaja desde hace años en España es vergonzoso el tipo de situaciones que tienen que vivir regularmente.

En Tudela entran a los bares a tomar un café dos hombres árabes y no se les sirve. Los camareros les ignoran y cuando ya no hay más remedio y les atienden acaban cobrándoles 50 céntimos de más en el café. Eso pasa todos los días en Tudela, en muchos bares.

En el autobús o el tren, todos los días, en Tudela, ciudadanos muy respetables de este país, se sientan en un asiento junto a una señora y ven cómo la señora se agarra a su bolso desesperadamente. Jamás he oído de ningún ladrón árabe que dé el tirón en el autobús. Los bancos le han robado los ahorros de toda la vida a muchos jubilados y no veo ninguna señora mayor que se agarre al bolso cuando se acerca un señor con traje.

Lo que motiva la mayoría de delitos es simplemente la desigualdad social. Hablando del alumbrado público, hay estudios que demuestran que ciudades mucho más oscuras que las nuestras no tienen más delitos. Sobre todo si están en países con menos pobreza y menos desigualdad social. La gente desesperada roba antes que ver cómo sus hijos pasan hambre, antes de admitir a sus familias que no pueden mantenerlas, antes de tener que volver a la misera de sus países de origen. Y lo hacen independientemente de su raza, o de lo iluminadas que estén las calles por la noche.

 

¿Cómo se cambia esto? Hablamos de la educación, pero soy firme defensor de que las actitudes se modifican cambiando primero las conductas. Tenemos que ser ejemplo cada uno de nosotros, obligar a los demás a comportarse así, hasta que al final todo el mundo lo verá natural. Empezar de otro modo va a ser difícil, porque seguimos el ejemplo más que la lección de la escuela.

 

2 comentarios en “Sentirse seguro

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