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El clima en el planeta

Quizá ya lo hayáis visto en otras webs, pero me ha gustado y lo pongo también aquí.

¡Cuidado! Es hipnotizante. Ver el clima y su predicción moverse en tiempo real sobre al mapa del mundo: VentuSky . En ese enlace veréis la temperatura y la animación del viento. Pero se puede quitar el viento y ver la presión, nubes, lluvia, y una predicción de hasta diez días.

Previsión de temperatura de VentuSky
Predicción de VentuSky

Es una aplicación web que ha creado la empresa checa InMeteo. Me ha surgido la duda de la procedencia de todos estos datos.

Investigando un poco he encontrado que existe una red de estaciones meteorológicas terrestres que vuelcan sus datos en una misma base común mantenida por la administración estadounidense: la Global Historical Climatology Network. De aquí cualquiera podemos sacar datos, pero lógicamente no puede ser a mano.

Los datos de los satélites se supone que son de acceso público. He encontrado los del Meteosat en la web del EUMETSAT, que es la agencia europea equivalente a la americana que mantiene el archivo anterior. El EUMETSAT es un organismo europeo muy relacionado con la ESA, que es al final la que pone los satélites en órbita.

Under their terms of agreement, ESA is responsible for the development of the space segment of EUMETSAT programmes, and EUMETSAT is responsible for the overall system (e.g. launch services, the ground segment and the operations for the duration of the mission).

As a general rule, ESA funds a major part of the development costs of the first satellite of a series; EUMETSAT financially contributes through a fixed-share (30%) to its development costs and fully funds the costs of the launch and operations of the remaining satellites, including their Ground Segment.

 

Básicamente tanto la ESA como EUMETSAT son organismos financiados con el dinero público de todos, y por eso los datos están disponibles (hay que registrarse lógicamente).

¿Qué os parece que los datos del Meteosat estén disponibles para empresas privadas con ánimo de lucro? Es el tipo de preguntas que surgieron este fin de semana durante el Debate Europeo sobre el Espacio…

 

 

La contaminación lumínica en el mundo

No. Todavía no he reventado la farola que me alumbra el salón. Ciertamente debería, pero soy un cagado.

El caso es que el CIRES (Cooperative Institute for Research in Environmental Sciences) es un organismo mantenido entre el NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y la University of Colorado. Son todo entes públicos de los Estados Unidos.

Este CIRES ha creado un atlas de la contaminación lumínica en el mundo. Aquí tenéis el resultado de nuestro entorno:

Contaminación lumínica en torno a Tudela
Contaminación lumínica en torno a Tudela

Hay que irse detrás del Moncayo o al Pirineo para tener un entorno más o menos limpio de contaminación lumínica. El valle del Ebro es una farola al cielo, desafortunadamente.

Para encontrar cielos de verdad oscuros hay que irse al sur de Calatayud, entre Aragón y Castilla la Mancha, donde no hay contaminación lumínica porque no vive un alma.

Nos podemos consolar de todos modos viendo el norte de Italia, Inglaterra o Bélgica y Holanda. El horror.

El mapa de Estados Unidos también es verdaderamente curioso, partida en dos mitades claramente diferenciadas.

Jugad un rato con el mapa y decidme qué os parece 😉 .

 

 

La industria de los alimentos

La última charla de la Escuela Social versó sobre la industria de los alimentos. La verdad es que fue de las más interesantes a las que yo he asistido, porque aprendimos un montón de cosas útiles para la vida diaria. Voy a poner aquí lo que me pareció más interesante. Algunas cosas ya las conoceréis, pero igual otras os son útiles.

 

Normativa y control

Demos gracias a estar en la Unión Europea, porque nuestra legislación es penosa. Baste un ejemplo revelador. Las conservas se clasifican en la industria según su pH. Esto es así porque la cantidad de tratamientos y controles que debe llevar un producto son mayores cuanto menos ácido es, y son menos necesarios si el producto es muy ácido.

Si por ejemplo se fabrica mermelada, ésta es bastante ácida y no necesita los tratamientos ni controles que necesita por ejemplo un cocido en conserva. De modo que la empresa que haga el cocido necesitará cumplir más requisitos y tratar sus productos de manera más fuerte que la que hace la mermelada.

En las regulaciones internacionales la clasificación de las conservas se hace según su pH. En la normativa española la clasificación se hace según sean: verdura, fruta, carne, pescado… Lo lógico es que una carne en escabeche, al ser más ácida, lleve menos tratamientos que un cocido, pero a nuestra normativa le da igual… Imaginaos el resto.

Aparte de las normativas legales están las certificaciones de calidad. Como si meten la pata y envenenan a alguien se les cae el pelo, la industria ha desarrollado una serie de certificaciones que les permite asegurar ante un juez que hacen “todo lo posible”. Los ingleses crearon una normativa muy exigente, los franceses la rebajaron un poco (los alemanes se unieron a los franceses)… y luego está la ISO 22000, que es la risa de las certificaciones. Prácticamente con no tener ratas corriendo por la fábrica el día que vienen los auditores te la dan.

Pues bien, Nestlé y Danone ya gastan mucho en publicidad y no les hace falta pasar nada más que la ISO 22000. Se la suda todo y como venden lo mismo pues a ellos no les audita ni Blas. Para que os fiéis de las grandes marcas.

 

La etiqueta

Las empresas, pese a pasar certificaciones y cumplir normativas, intentan colárnosla por todos los medios. Y cuanto más nombre peor. A saber:

  • Los ingredientes están siempre de mayor a menor proporción en el producto. No es lo mismo “verdura (25%), agua, …” que “agua, verdura (25%), …”.
  • Deberíamos comprobar la presencia innecesaria de azúcares y grasas saturadas, que son muy perjudiciales en exceso.
  • No todo lo que hay en la zona de frío necesita frío. Lo usan para hacernos pensar que el producto es más fresco, pero hay que leer la etiqueta para ver si es necesario guardarlo refrigerado.
  • Las empresas usan en ocasiones conservantes peligrosos (sulfitos) que están permitidos en baja concentración. Pero una cosa es que los usen en productos muy perecederos (como el pescado) y otra que lo hagan sólo para bajar sus costes (como en las galletas de desayuno).
  • Especial cuidado con los alimentos para niños. Dosis más pequeñas de cosas perjudiciales les afectan más, y además estarán durante más años consumiéndolas si no les educamos.

 

 

Algunos productos llamativos

El aceite de oliva sólo es jugo de oliva si compramos el “virgen extra”. Si no es un refinado de los huesos y los pellejos que quedan, insípido e incoloro, que se trata químicamente para que lo podamos tomar.

El yogur es una fórmula milenaria de leche con dos micro-organismos que la fermentan. No hay más. Podemos pagar cuatro veces más por un Activia si nos gusta más el sabor, pero no tiene ninguna propiedad mejor que un yogur natural de cualquier otra marca.

Eso sí, Pascual ganó una dura batalla legal para poder poner “yogur” a productos muy tratados para aguantar más sin estropearse. Estos productos ya no llevan los micro-organismos beneficiosos y por lo tanto están “muertos”, pero un juez les dio permiso y ahora hay que andar con cuidado con lo que compramos.

La leche UHT que compramos habitualmente en caja es un caso parecido. Lleva unos tratamientos tan bestiales que nos cargamos la mayor parte de sus propiedades beneficiosas. No es mala, pero no es la mitad de buena que debería ser. Tendríamos que comprar leche fresca, que sí tiene esos nutrientes, aunque es cierto que es un poco engorro.

El metabisulfito sódico es un conservante cancerígeno. Se permite usar en muy bajas proporciones porque es la única manera de comer pescado para mucha gente, pero las empresas abusan. Cuidado con las galletas del desayuno, en las que muchos fabricantes está echando para abaratar la harina comprando en cantidades brutales y conservándola con estos sulfitos.

 

 

Espero que os haya sido útil 😉

 

la economía del siglo XXI

Acabo de leer este artículo de El País y aunque breve me ha resultado realmente interesante. Está claro que el mundo civilizado hace tiempo que superó las necesidades calóricas de sus individuos; producimos toda la comida que necesitamos. A la espera de que la singularidad tecnológica acabe por completo con la necesidad de trabajar (las máquinas lo harán todo mucho mejor) la gran duda que se plantean los economistas es cómo alentar un crecimiento equitativo.

Bien, mi duda, o el debate que quiero abrir aquí, no es exactamente en esta linea pero me ha inspirado ver que sólo el 2% de la fuerza de trabajo da el soporte vital necesario. Parece increíble! Entonces, seguro que para que todas las personas del planeta vivan bien es necesario que nosotros, los que ahora somos afortunados, vivamos peor. Estos datos me llevan a pensar que no. Cuando se habla de distribuir la riqueza creo que se parte de que la premisa de que la riqueza total debe ser constate. Por tanto, si queremos que unos sean más ricos, los que ahora lo son, tendrán que dejar de serlo. Sin embargo, viendo estas cifras parece que una parte muy pequeña de la población es capaz de crear mucha nueva (y vital) riqueza. Entonces, cuales deberían ser los cauces globales para conseguirlo? Quién debería liderar la estrategia, los que viven bien o los que viven mal?

No sé, quizás haya una insostenibilidad ecológica en todo eso y sea imposible incrementar tanto la riqueza global como para que todo el planeta viva, al menos, tan bien como vivimos nosotros.

Forro polar contaminante

He leído en varios medios la misma noticia, que un investigador australiano ha encontrado gran cantidad de microfibras contaminando los océanos. Estas microfibras tienen un impacto importante en el ecosistema marino, aunque los medios españoles llevan al titular el semen de ballena, que siempre vende mucho más.

Microfibras

Es evidente que nuestra ropa contiene cada vez más las famosas microfibras, que son fibras sintéticas. Yo tengo bayetas de microfibra y forros polares con microfibra, y supongo que todos vosotros igual. Lógicamente al lavar las prendas se desprenden fibras que se van yendo por el desagüe, porque tampoco los filtros están pensados para capturarlas. Al final acaban en el mar, y al ser sintéticas no pueden ser procesadas fácilmente por los animales marinos. Tiene sentido.

El caso es que el artículo citado es de 2011, se referencia en el periódico a un congreso de 2013 donde se debatió el tema. No parece haber nada más reciente. Evidentemente los fabricantes de ropa no hacen declaraciones, y los fabricantes de lavadoras no saben de qué les hablan. Piden más datos, que ellos por su parte no se van a molestar en recabar.

 

¿Debemos preocuparnos? ¿Hay una conspiración mundial para ocultar este problema? ¿Da igual porque la palmaremos antes de que esto se nos vaya de las manos? Yo por si acaso no pienso volver a lavar mi forro polar ni las bayetas de la cocina 🙂