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El surrealismo real de 100 años de Soledad

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Todavía no había leído 100 años de soledad. Craso error. El hecho de que de adolescente “Crónica de una muerte anunciada” y “El coronel no tiene quien le escriba” me aburrieran soberanamente hizo que empezar una obra del mismo autor famosa porque todos sus personajes se llaman igual me pareciera una empresa árida y poco apetecible.

Nada más lejos de la realidad. Estoy acabándolo todavía (no spoilers, please) pero es un libro que a ratos – y bastante frecuentes – me hace estallar en carcajadas, me maravilla por la imaginación y el gusto con el que está escrito y me sobrecoge en los momentos más dramáticos.

Acabado el peloteo al difunto señor García Márquez, lo que hoy me ha indignado es el parecido de algunas de sus escenas a la política española actual. He publicado estos links en facebook, así que algunos de ustedes supongo que los habrán leído, pero es que este nivel de surrealismo que yo solo creía posible en el México más kafkiano (la famos frase “Si Franz Kafka fuera mexicano, sería costumbrista”) me enervan. Pasen y vean:

De 100 años de soledad:

“Los decrépitos abogados vestidos de negro […] desvirtuaban estos cargos con arbitrios que parecían cosa de magia. Cuando los trabajadores redactaron un pliego de peticiones unánime, pasó mucho tiempo sin que pudieran notificar oficialmente a la compañía bananera. Tan pronto como conoció el acuerdo, el señor Brown […] desapareció de Macondo junto con los representantes más conocidos de su empresa. Sin embargo, varios obreros encontraron a uno de ellos el sábado siguiente en un burdel, y le hicieron firmar una copia del pliego de peticiones cuando estaba desnudo con la mujer que se prestó para llevarlo a la trampa. Los luctuosos abogados demostraron en el juzgado que aquel hombre no tenía nada que ver con la compañía, y para que nadie pusiera en duda sus argumentos lo hicieron encarcelar por usurpador. Más tarde, el señor Brown fue sorprendido viajando de incógnito en un vagón de tercera clase, y le hicieron firmar otra copia del pliego de peticiones. Al día siguiente compareció ante los jueces con el pelo pintado de negro y hablando un castellano sin tropiezos. Los abogados demostraron que no era el señor Jack Brown, […] sino un inofensivo vendedor de plantas medicinales, nacido en Macondo y allí mismo bautizado con el nombre de Dagoberto Fonseca. Poco después, frente a una nueva tentativa de los trabajadores, los abogados exhibieron en lugares públicos el certificado de defunción del señor Brown, autenticado por cónsules y cancilleres […] . Cansados de aquel delirio hermenéutico, los trabajadores repudiaron a las autoridades de Macondo y subieron con sus quejas a los tribunales supremos. Fue allí donde los ilusionistas del derecho demostraron que las reclamaciones carecían de toda validez, simplemente porque la compañía bananera no tenía, ni había tenido nunca ni tendría jamás trabajadores a su servicio, sino que los reclutaba ocasionalmente y con carácter temporal. De modo que se desbarató la patraña […] , y se estableció por fallo de tribunal y se proclamó en bandos solemnes la inexistencia de los trabajadores.”

Las noticias de hoy:

La no prórroga del juez Ruz

€600.000 de nada

En fin… suma y sigue.

Transparencia chilena

El programa de anoche de Ana Pastor fue muy interesante. Empezaron hablando de la necesidad de transparencia, a raíz de los viajes de los diputados, y pusieron el ejemplo de Chile.

El circo español

Estaban en el programa un periodista de ABC.es y una periodista de ElDiario.es. Ambos me parecieron dos profesionales como la copa de un pino, y me encantó verlos tan de acuerdo en este tema.

Pongo un par de ejemplos de artículos de estos diarios. Por ejemplo la noticia el eldiario.es de que el Congreso oculta la mitad del salario de los diputados en gastos de representación, o la noticia de abc.es en la que se publica que el cambio que se propone es que los grupos controlen los viajes de sus diputados cada tres meses.

Atentos a esto último. Como les hemos pillado volando en avión por la cara, lo que proponen es que cada tres meses ellos mismos se vigilen unos a otros…

WTF?

Uy sí, me quedo mucho más tranquilo si los ladrones se vigilan entre ellos. Vas a comparar…

El ejemplo chileno

En el programa de Ana Pastor se expuso el ejemplo de la Cámara de Diputados de Chile.

Esta cámara de Chile tiene una web oficial de transparencia donde se publican los gastos de todos los diputados. Se pueden buscar los gastos de forma individual de cada diputado, tanto sus viajes como sus gastos de teléfono o cualquier otro que se haya pagado con dinero público.

Decía el periodista de ABC que no estamos pidiendo que el Sr. Posada fiscalice a todos los diputados. O los propios grupos cada 3 meses como se propone. Lo que pedimos es que las cuentas sean públicas, y ya se encargarán los periodistas y los ciudadanos de fiscalizarles. Pero esto en España no les hace ninguna gracia.

El caso de UPyD

Entrevistaron después a Toni Cantó. No es este señor santo de mi devoción, pero sí que es cierto que ellos han dado un paso al frente y han publicado todos sus gastos en la web de UPyD.

De hecho dijo que le habían pedido a Jesús Posada, el presidente del Congreso, que al menos sus cuentas se publicasen en la web oficial, pero les han dicho que ni hablar. Sólo les dejan publicarlas en la web del partido.

No me extraña, les van a dejar a los otros en mal lugar. Vaya tocacojones, pensarán el Sr. Posada y sus colegas del resto de partidos.

 

 

El doble filo de la transparencia – Mini ejemplo hospitalario

Carin’4ya, or killin’ya bro

Una de los cambios de actitud que más pedimos en este foro-blog al gobierno español es que debe ser más transparente. Este es un concepto básico indispensable para mejorar el nivel democrático.

Sin embargo, conviene empezar a plantearse también hacia qué derroteros nos va a llevar o qué nuevos problemas va a causar la transparencia. Pongo el último ejemplo que me he encontrado y que tiene que ver con la NHS (National Health Service) del Reino Unido. Vamos, la Seguridad Social de allí. La comparación es justa porque los sistemas, aunque diferentes, son ambos universales y gratuitos – más o menos. No se pagan facturas, vamos.

En España no sé si puedes elegir el hospital en el que te tratan o si te derivan al que te toca y ya. En Reino Unido puedes elegir el hospital e incluso igual también qué doctor especialista quieres que te trate (al igual que eliges tu médico de cabecera).

¿Cómo se elige esto? Pues bueno, hay páginas webs muy buenas que te orientan: Si necesitas elegir hospital para una consulta sencilla, tratamientos crónicos (tipo diálisis) o una radiografía, probablemente la cercanía a tu casa o tu trabajo  sea más determinante. Si te planteas una operación a corazón abierto, ya la cosa cambia… Y aquí entran las páginas oficiales de Rankings de Hospitales que valoran y evalúan determinados parámetros, como higiene, calidad de la comida, nivel de recomendación del personal que trabaja en ellos (que me parece muy interesante, aunque ya no sé si incluye personal sanitario sólamente o también personal no sanitario), infecciones y ojo, tasas comparativas de mortalidad.

UCL – De los mejores hospitales (son varios en el mismo campus). Rebaños de pacientes aproximándose.

Estas estadísticas dejan muy mal a muchos hospitales. Y por supuesto otros tienen unas valoraciones asombrosas. También destapan escándalos varios. Eso es primordial para controlar la calidad y hacer que las cosas mejoren.

Sin embargo en el día a día no tengo muy claro cómo controlan que las listas de espera no se disparen en algunos hospitales y en otros no. También el sistema es diferente. No estoy seguro de que lo que voy a escribir ahora sea cierto, pero creo que los hospitales aquí son todos concertados. Un hospital con buenas valoraciones conseguirá más pacientes (tanto públicos como privados), que permitirá más ingresos para ampliar instalaciones, conseguir mejor equipos…

Creo que el sistema es así porque la razón por la que llegué a estos rankings fue porque estaba valorando un tratamiento no cubierto por la NHS en un hospital público (sección de pacientes privados). En al web del hospital dicen que el coste de mi tratamiento “ayudaría a financiar pacientes de la NHS” – algo que tampoco entiendo muy bien, pero vamos, que no es el punto principal de este post.

Matadero, aparentemente.

El punto principal es que con la llegada de la transparencia, algunos servicios públicos van a enfrentarse a valoraciones y en España los ciudadanos no van a poder librarse de ciertas preguntas:

– ¿Qué pasaría si la mortalidad del Hospital de Tudela es bastante mayor que en el Hospital de Navarra? ¿Podremos elegir?

– ¿Aparecerán hospitales de primera o de segunda? ¿Comunidades autónomas de primera y de segunda? De hecho estoy ya ocurre, pero la población no se encuentra los datos tan en la cara y en unas unidades tan sumamente relevantes como “índice comparativo de mortalidad”

Todo esto afectará a muchos otros servicios: No sé si actualmente ya existen estadísticas comparativas de resultados escolares de colegios públicos, de institutos (aunque eso se acaba más o menos sabiendo… o no?), criminalidad en términos absolutos, criminalidad contra presupuesto de comisarías,… No se me ocurren muchas opciones a bote-pronto, pero seguro que saldrán más, de igual modo que nunca se me habría ocurrido solicitar un ranking de hospitales cercanos a mi área. Igual muchas de estas estadísticas ya existen, no lo sé, pero me ha sorprendido que desde las páginas web de la NHS te animan a consultar los rankings.

El primer efecto es que la gente preferiría unos servicios a otros, lógicamente, pero los españoles creo que no pueden elegir, o tienen una capacidad de elección limitada. El hospital de Lambeth (mi barrio) no es malo, pero puedo elegir irme al St Thomas, que también está en mi borough y además igual me tocan vistas al Big Ben – tiene una ubicación inmejorable. En España hoy por hoy el problema puede guetificarse mucho más. Además, muchos de los problemas serán causados por el perfil demográfico de la zona (esto tampoco es una excusasiempre) o falta de fondos – es decir, causas más o menos externas. Sin embargo, también puede ocurrir que haya mala gestión o malos profesionales. La mayoría de estos servicios públicos se ofertan por oposición y aunque se encontrara a las ovejas negras,  hoy por hoy en teoría es posible echarlas, pero en la práctica esto no ocurre – salvo que estas estadísticas pudieran blandirse como razón para expediente – con los riesgos que ello conlleva también…

Otro problema es interpretar las estadísticas. Yo supongo que los hospitales de Southport tendrán una tasa de mortalidad altísima, pero es que en ese pueblo costero en el que pasé un verano, la mayor parte de la población son jubilados y hay muchas residencias de ancianos. Si lo sabes y tienes un mínimo de sentido común te das cuenta, pero si no – a no ser que las estadísticas se adapten a la demografía – los simples y los populistas se echarán las manos a la cabeza…

El caso que transparencia sí, pero tenemos que empezar a pensar como vamos a flexibilizar estos servicios públicos – incluyendo política, of course – en los que van a aparecer lacras por todos los lados. Mejorar la calidad, mantener la igualdad de condiciones y usar todas las herramientas justas a disposición de las adminstraciones – que por Dios deberían ser buenas gestoras también…